viernes, 31 de enero de 2014

Propósitos y Despropósitos





Después de la locura recurrente que son las celebraciones continuas durante el mes de diciembre llegan, como no, los propósitos de año nuevo. Para este año me he marcado bastantes más que para el anterior, consciente de que posiblemente me olvidaré de la mitad de ellos para el 1 de marzo.  Como prueba de mis buenas intenciones y recordatorio a mí misma,  he hecho una lista que he pegado en el espejo del baño. Incluso a sabiendas de que empezarán a formar parte de la decoración y pasar inadvertidos en un par de semanas. Y cierto es, que es un despropósito intentar cumplir tanto propósito. Pero sí que hay uno que puedo conseguir rápido si me esfuerzo, así que lo he escrito  letra GRANDE y subrayada con rotulador fosforito.

Mandamientos según Lupita Para el 2014

1.       Ser más paciente con los niños y con el mundo en general (Ánimo, Lupita.  Tu puedes!)
2.       Ser feliz 10 minutos al día (conseguible 353 días al año)
3.       Llevar  vida sana (ja, ja, ja, ja, ja)
4.       Montar una biblioteca/centro cultural en Tofo, Mozambique (medio conseguible)
5.       Volver al humor en las crónicas y ser más constante con ellas (eso está CHUPAO)
6.       Dominar la conducción 4x4  en el Defender por dunas y ríos (practicar sin los niños en el coche)
7.       RECUERDA: Jeff es un santo, Jeff es un santo, Jeff es un santo
8.       Etiquetar la ropa con instrucciones detalladas- ser mujer sin morir en el intento

Los primeros propósitos no necesitan mucha explicación. El último os lo cuento para que os riais un rato y los fanáticos de las crónicas no me sigáis acusando de no serle fiel al espíritu humorístico original del blog.

La cosa vino a raíz de una fiesta en casa de mi amiga Estrella. Me  dijo que fuera arreglada. Como soy muy cumplida, me lo tomé a rajatabla. Me fui a que me adecentaran las cejas estilo “Hermanas de la Orden del Batisterio que suelo llevar. 

Cejas Hermanas Orden del Batisterio
Y es que la pinza de depilarse me da una grima terrible. Admiro un montón a las mujeres que van siempre con esas cejas anoréxicas tan perfectas y que son capaces de declararle la guerra diariamente al vello. Pero a mí la pinza, como muchas otras cosas que exige la femineidad contemporánea, me supera.  Como mucho una vez al mes, cuando me acuerdo o alguna amiga valiente me da un toque, voy a que me pongan presentable con cera que, al menos es un tirón rapidito y no media hora de tortura con la puñetera pinza.
Las cejas perfectas de la mayoría de las mujeres
Después muy bien dispuesta procedí hacia la peluquería. Para el día a día, más o menos me apaño. Pero eso de secarse el pelo con una mano y peinárselo a la vez con la otra consiguiendo que quede bien exige demasiada coordinación, concentración y práctica. La verdad es que me falta interés y ni me molesto. Pintarse las unas ni entra en mi lista de decoro mínimo.

Volviendo a la historia. Llegué a mi casa muy orgullosa de mí misma, pues me había acordado de las cejas y la pelu, que ya es mucho. Empecé con mejor voluntad que atino,  a prepararme para el fiestón. Ducha, crema para no tener piel de lagarto, desodorante, maquillaje antes de vestirse para no manchar el supervestido negro que me ayudo a elegir Marta este verano en Madrid. Menos mal que vino conmigo, pues tampoco me gusta ir de compras.

El vestido, muy mono. Ajustado como un guante y con uno de estos escotes asimétricos muy chulo y una cremallera imposible de cerrar una misma. A menos que se sea contorsionista o se tenga doble articulación en los brazos, pero al fin y al cabo, para eso tengo a Jeff. La cosa es que no analicé la estructura del vestido en detalle. Como consecuencia, me enredé con el forro y acabé metiendo la cabeza por la apertura de la sisa.  Tremendo desastre… con una mano intenté quitarme el vestido y  desafortunadamente  acabé pareciendo un chorizo a medio pelar y lo peor, la cabeza atascada y medio sofocada de la presión de la tela.

A ciegas, dando a tumbos por el pasillo llamé a gritos a mi maravilloso marido que se empezó a partir de la  risa al ver el lamentable espectáculo que iba dando con el trasero al aire. Chocando contra puertas y paredes, pues no veía un carajo.  El vestido, cual calcetín medio quitado. Cuando finalmente Jeff pudo dejar de reírse y tras varios intentos delicados de sacarme la cabeza por las buenas, se decidió por darme un tirón espectacular que me mando a la otra punta del pasillo donde caí como una losa sobre el suelo. Al final consiguió sacarme la cabeza,  pero a costa de herir tanto mi trasero como mi dignidad.

De la energía estática del tirón, el pelo se me quedo totalmente erizado, ni la Bruja Avería tenía un look tan chic en la Bola de Cristal. El maquillaje se había despachurrado por la cara. Parecía una espontánea en un concierto de KISS con esos ojos vampíricos que me dejó el rímel medio corrido, el pintalabios desparramado de la nariz a la barbilla y los pelos de loca, tiesos en el aire. Además de empecinar el  vestido de maquillaje, rímel, desodorante… Un desastre. Con mucho esfuerzo conseguí componerme y no matar a Jeff que era incapaz de parar de reírse de mí. Desafortunadamente llegué hora y pico tarde a la fiesta pero al menos llegué presentable.

Cualquiera de estas mujeres podía haber sido yo ese dia.
La situación me hizo darme cuenta de que tengo un problema recurrente y grave. Estas cosas se le suelen dar bien a las mujeres en general. Pero yo soy torpe con ganas. Encima, no tengo ningún interés en superarme. Podría culpar a los listill@s que anti-naturalmente se sacaron de la manga la depilación, el maquillaje, los tacones de aguja y demás torturas que nos imponemos las mujeres. Podría enfadarme con los fabricantes de ropa por poner esas cremalleras imposibles de abrocharse sola sin romperse una el cuello. Pero al fin y al cabo, poco iba a conseguir, el problema parece ser solo mío. A mis amigas no parecen molestarles estas cosas. La solución: esforzarme un poco. El primer paso,  etiquetar la ropa complicada con instrucciones personalizadas.

Para este conjunto en particular, la etiqueta reza más o menos así:

1.       Utilizar ropa interior sin costuras ni tirantes
2.       Aplicar la crema corporal ANTES de ponerse el vestido
3.       Ponerse el vestido SOLO  si hay alguien que pueda ayudar a subir la cremallera
4.       Prestar atención al forro y no liarse con él
5.       Maquillaje, pelo, desodorante y pendientes DESPUES de ponerse el vestido
6.       Ponerse toalla sobre el vestido ANTES de aplicar el maquillaje
7.        Olvidate del rimel, Lupita. Nunca serás capaz de ponértelo sin pringarte la cara en algun sitio.
8.       Preguntar a los anfitriones si el evento es dentro o fuera: NO UTILIZAR TACONES DE AGUJA PARA EL CESPED!!! Peligro de acabar con los tacones hundidos en la tierra y pegarse un morrazo antes incluso de empezar a beber.

Por un lado me indigna la presión que tenemos que soportar las mujeres para estar presentables mientras que a los hombres con ir limpios, les vale. Y el  hombre que se molesta en conjuntarse y llevar un corte monillo de pelo, arrasa.  Aunque el fenómeno parezca una especie de masoquismo que nos lleva a torturarnos para estar guapas y por mucho que algunas odiemos el proceso, a todas nos encanta el resultado. Lo que me parece injusto es que no se me dé bien por naturaleza. Ni mis tres hermanas ni mi madre tienen ningún problema al respecto. Y afortunadamente Sofía no parece haber heredado esta desventaja.  Se me trastoco algún gen por el camino? Habrá clases para mujeres torpes? Si, definitivamente, este año voy a intentar ser mujer sin literalmente matarme en el intento.
El dia de la fiesta... despues de hora y media para arreglar el desastre

Os cuento que el espíritu navideño se nos diluyo bastante por la ausencia de familia y amigos y esos 40 grados que hacía en Mozambique. Aunque no impidió que nos lo pasáramos pipa. Nos ha encantado volver  y hemos disfrutado todos un montón del viaje.
Explorando en un poblado a las afueras de Vilankulo, Mozambique
De compras por el "Centro Comercial" de Vilankulos, Mozambique



Lo más divertido, encontrarnos con amigos y pasar el dia de nochebuena en una isla desierta con ellos. Lo segundo mas divertido, 110 km con el Defender por un camino inundado a la vuelta (de ahi, mi proposito #6, no es tan fácil conducir por un río..). 

Lo menos agradable,  el dia que se nos perdieron dos portugueses haciendo submarinismo y casi nos da un infarto. Afortunadamente les encontramos al poco y al final pudimos reírnos del asunto con ellos mientras nos tomábamos un vinito para tranquilizarnos. El viaje en sí se merece una crónica entera… ya os contaré en más detalle.

Playa de Vilakulos, Mozambique


Los niños han disfrutado muchísimo de las vacaciones. Sofía no apostaba porque los regalos le llegasen hasta Mozambique, pero Santa Closet (así llama Lucas a Santa Claus) se portó y les trajo una mochila de aventurero, indispensable en esta familia,  a cada uno. Los Reyes también fueron capaces de encontrarnos en Pretoria para satisfacción de mi madre, que siempre me recuerda lo importante que es para los niños mantener las tradiciones españolas. Nos trajeron un roscón riquísimo que nos comimos con amigos.


Archipielago de Bazaruto, Mozambique


Espero que todos hayáis pasado unas maravillosas fiestas y que el año nuevo sea siempre mejor que el anterior. Seria genial si entre las lectoras me ayudaseis a crear un Manual de la Mujer para Dummies. Me evitaríais muchísimos dolores de cabeza. Venga chic@s  una ayudita, escribidme unos comentarios. Premio al más gracios@.


Desde la sabana pretoriana, besos mil. 

PD: No me puedo despedir sin daros un poquito de envidia... Mañana me voy a ver a Bruce Springsteen en Johanesburgo. God Save The BOSS!

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El Alborotador que Espantó a la Tormenta

Pretoria, 10 de diciembre de 2013



A pesar de ser verano, hoy amanecía en Pretoria frio, gris y lluvioso. Como si hasta los cielos lloraran la perdida de este gran hombre. Mandela ha muerto.

De vez en cuando el mundo tiene la suerte de ver nacer a seres humanos dotados de capacidades extraordinarias. Personas aparentemente normales pero obviamente lo suficiente diferentes para hacer tal mella en la historia, que sus nombres  por siempre serán recordados.



El día  que nació Rolihlahla, nadie se imaginaba lo acertado que sería un día su nombre, aunque no llegase a usarlo mucho. Su primer día de colegio, la profesora rebautizo a todos los niños africanos con nombres cristianos pues tal era la costumbre de la época. A él, sin motivo aparente,  le tocó Nelson.  Aunque  casi nadie se referiría a él con ese nombre, por siempre sería el pequeño alborotador que  venció la furia del trueno y cambiando su mundo y el nuestro.

¿Qué se puede decir de un hombre del que se ha dicho todo? 
Ubuntu (2): Calidad Humana

Nacido dentro de uno de los sistemas más crueles que ha conocido la sociedad moderna,  un mundo donde la segregación racial ha existido desde el primer día que los colonos pisaron suelo africano. Nelson podía haber elegido vivir una vida más cómoda que el resto. Miembro de la nobleza Xhosa. Nieto de Rey e hijo de Gran Jefe del clan Thembu. Tuvo el privilegio de poder asistir a la universidad en una época  en la que prevalecía el analfabetismo. Mandela podía haberse casado con alguna noble de su tribu, heredado el cargo de Gran Jefe, llevar un pequeño bufete de abogados y vivir una vida relativamente fácil para los tiempos que corrían.

Pero nuestro “troublemaker” estaba hecho de otro calibre humano, aquel que hace que algunos sean capaces de cruzar el puente entre el hombre y el superhombre. Aquel que  dota de voluntad forjada de acero y el valor necesario para actuar con justicia. Aquel que hace que hace mirar más allá del coste personal de tus acciones a cambio de conseguir una mejoría en este loco mundo en el que todos vivimos.

Fue ese calibre humano el  que hizo que tras un encierro de 27 años,  Madiba emergiera cual fénix lleno de un  amor infinito y  contagioso por su país, el mundo, e incluso sus carceleros. Y ese espíritu de reconciliación sin venganza se propago por Sudáfrica como una enfermedad benigna contagiando a blancos y no blancos. Y de un plumazo, simplísimamente hablando, se cargó la opresión sistemática que venían sufriendo los no-blancos desde durante casi cuatro siglos.

Se habla mucho en la prensa sobre los problemas de Sudáfrica, muy ciertos y muy reales pero a mí siempre me viene a la mente la palabra resiliencia. La que demostró tener este país al sobreponerse a un conflicto que en cualquier otro sitio del mundo posiblemente no se hubiera resuelto sin una guerra civil. El verdadero efecto Mandela fue unir la nación, para que con el apoyo de todos y pacíficamente emprender un nuevo camino.

Sólo se me ocurre definir el clima que se vive aquí estos días como altamente espiritual, producto de esas ganas de superación que aún existe y no sale en el telediario. El tipo de espiritualidad que supera diferencias religiosas, raciales, económicas o políticas. Es impresionante poder tener el privilegio de ser espectadora anónima en estos eventos y admirarme ante cómo todos los pueblos de esta gran nación, no hace  tanto divididos, han dejado al margen las rencillas aún existentes,  los problemas cotidianos y la disparidad que aún sufre este país para unirse y celebrar la vida de este gran hombre.



Quizás tengamos suerte y Mandela consiga un último “milagro” (por llamarlo de alguna manera) y todos aquellos líderes políticos que  ensalzaban su vida ayer en Soweto se contagien un poco de esa enfermedad benigna que Mandela consiguió transmitir en Sudáfrica.  Quizás lleguen a sus países llenos de ella  y pongan en práctica las virtudes que tanto se han esforzado en exaltar.   
Quizás se nos pegue también a nosotros, ciudadanos de a pie que tan conmovidos hemos estado estos días, y juntos nos  animemos a alborotar nuestro entorno y quizás también alejemos un poco al trueno de nuestra cotidianidad.

Según un antiguo proverbio africano,  si el día de tu entierro llueve,  es que los dioses aclaman tu llegada y las puertas del cielo están esperándote abiertas. No se le podía despedir de ninguna otra manera. Gracias Mandela, Madiba, Tata, Rolihlahla, Khulu,  Dalibhunga. Tus nombres no se perderán en la historia.  Gracias Madiba por dejarnos un mundo mejor para todos.



Desde la sabana pretoriana, besos mil.



Aprovecho para dedicar esta crónica a un par de héroes anónimos, fallecidos casi a la vez que Mandela. No tan conocidos pero que también han puesto su granito de arena en el mundo. Criando hijos excepcionales de los que estoy orgullosa de llamarme amiga. Dedicada al padre de Gemma y a la madre de José. Y a mi Tato, el primero que de niña me habló de Mandela.

Nota curiosa:

Cuando en junio ingresaron a Mandela fui con algunos amigos y Sofía a presentar mis respetos al hospital donde estaba ingresado. A los pocos días, de camino al Kruger empecé una crónica de esas que escribo en mi cuaderno en los viajes y luego casi nunca publico en mi blog por falta de tiempo o simplemente desidia.
De camino al Kruger hay una señal que indica el camino a unas ruinas antiguas pero no la distancia. Por fin ese viaje conseguí que Jeff se desviara y parara. Acabamos en un restaurante-centro cultural regentado por unos hippies muy simpáticos que vendían libros sobre las ruinas que no llegamos a ver. El centro cultural estaba lleno de la propaganda más variada, desde reuniones para debatir temas sobre OVNIS hasta UBUNTU, un pequeñísimo partido político de la zona.

Me llamo la atención el nombre  y acribillé a preguntas al pobre dueño del restaurante, que me toleró pues acabé comprando uno de los libros sobre las misteriosas ruinas. Pero más aún me llamo la atención el significado de la palabra UBUNTU. Y lo anoté en mi cuaderno para incluir en mi crónica sobre Madiba.
Ubuntu (2) es una antigua palabra Africana que significa “mostrar humanidad, compasión hacia otros”. También significa “Soy lo que soy por lo que todos somos”.



Cuál fue mi sorpresa ayer cuando Obama me “robaba” la palabra en su discurso. Y como me tiene contenta entre lo que casi pasa en Siria y lo del espionaje estuve dos horas echando humo por las orejas.
Os aseguro que el artículo en el que ha derivado esta crónica se empezó en junio y se concluyó un par de días antes del entierro, como puede atestiguar mi amigo Mark Cimino al que se la envié el Sábado 7 de diciembre para su periódico. No sólo no se la he copiado yo a él, sino que estuve a punto de echarle a SGAE  encima por mangante. Más tarde anoche, descubrí que Desmond Tutu entre otros había popularizado el uso de Ubunto para referirse a Mandela.  Así que se me pasó lo de Obama no vaya a ser que Tutu me echase a mí a la SGAE encima.  Y al final en vez de modificar la crónica para que no pareciese que copiaba a Obama, decidí que la palabra es tan apropiada que es imposible resistirse a usarla y lo que hay que hacer es compartirla.

Y ya como nota personal os cuento que estoy encantada de estar aquí y poder haber participado en los eventos aunque no sean  todos los que quería ya que el viernes nos vamos a Mozambique dos semanas y ando a contrarreloj.  A los que andáis colgados a las noticias, os digo que sí, que estoy al corriente del clima político en Mozambique y aun así vamos. Así es esta familia de pirados…
Aprovecho para desearos a todos unas felices fiestas y recordaros lo mucho que agradezco teneros como amigos, familiares, colegas, o conocidos. Feliz Navidad, Hannuka, Kwzanzaa o cualquiera de las fiestas que celebréis en vuestro rinconcito del planeta. Os quiero.


Referencias: 

Libros Recomendados:
The Long Walk to Freedom- por Nelson Mandela
Playing the Enemy: Nelson Mandela and the Game that Made a Nation- por John Carlin

Los vagos podeis ver la pelicula “Invictus” basada en el mismo libro en la que Morgan Freeman interpreta a Mandela.

Otras Cosas para Compartir:
Link a la entrevista que le hizo a Sofia la televisión Sudafricana cuando fuimos en junio a rendir homenaje a Mandela

Link a mi voz de cazalla en onda cero parloteando con Isabel Gemio el sábado desde Mandela Square.  Si, claro que os podéis reír a mi costa. De hecho, eso es lo que espero.



Más miles de besos.


viernes, 12 de abril de 2013

Mojankgo: Una forma de vida















Escucho la voz suave de Jabu sentada en una terraza. Su voz es pausada, habla sin tono de reproche ni resentimiento. Jabu es un músico que tuve la suerte de conocer a través de una buena amiga. Le escucho atentamente, esmerándome en seguir cada palabra mientras garabateo mis notas en papel. Me guardo las preguntas para el final. No quiero interrumpir su narración, solo captar el verdadero sentido de sus palabras. Esta es su historia.

Durante la era del Apartheid en Sudáfrica (1948-1994), se crearon cuatro grupos raciales: blanco, nativo o negro, mulato e indio. Los habitantes no-blancos fueron forzados a dejar las zonas asignadas a los blancos, aunque eso supusiese dejar el hogar que habían habitado durante generaciones.
Los no-blancos fueron ubicados en zonas de la periferia, denominadas Townships, donde de nuevo se les segregaba de acuerdo con su categoría racial. Así, familias mixtas fueron forzadas a separarse, pudiéndose reunir, previo permiso policial, apenas tres horas cada tres meses. Estos Townships fueron construidos lo suficientemente lejos como para fomentar la separación, pero lo suficientemente cerca como para mantener próxima la mano de obra barata.

Jabu nació en pleno apogeo del apartheid en Mamelodi, un Township a las afueras de Pretoria. Como cualquiera nacido durante esa etapa, no pudo llevar un nombre puramente africano. Se le añadió un nombre blanco, elegido al azar por el funcionario de turno del registro. Hoy en su carné de identidad se lee: Jabu Happyboy (niñofeliz) Masilela.

En su Township había muchas carencias: infraestructura, colegios o actividades para niños. Pero a Jabu nunca le importó demasiado.  Estaba cautivado por la música. Su padre, quien solía ahuyentar las penas cantando, le inculcó el amor a la música desde una temprana edad. A los diez años, se unió al Brass Band de su iglesia, donde empezó a cantar. A los 17, su padre le regaló un pequeñísimo teclado en el que practicaba durante horas y horas. Le gustaba tocar “Shine like a Star” de Randy Crawford, pues él también quería brillar como una estrella. El teclado no resultó ser su fuerte. Tras ser víctima de las cariñosas bromas de sus colegas músicos, decidió abandonarlo y dedicarse a lo que se le daba bien: cantar. 

Dejar el teclado no fue ningún trauma. Al fin y al cabo la música seguía siendo parte de su vida. La música era su vida. No sólo representaba un escape a la dura realidad que le rodeaba, sino que también se convertía en un lugar mágico donde albergar sueños. Sueños de una vida mejor para él y para otros.
Durante la década de los 90 Jabu se unió a “Mamelodi Music Promotion”,  una ONG que promovía jóvenes talentos musicales. Fue allí donde creó su primer grupo serio. Su insaciable curiosidad musical le llevó a escuchar todo tipo de géneros, impactándole sobremanera la música góspel de Joyous Celebration e Israel, pues es una persona muy espiritual. Devoró la música de Miriam Makeba, activista anti-apartheid y diosa del Jazz. Escuchó a Marley cantar canciones de redención. Pero lo que más escuchó fue la vocecita en su corazón que le hablaba de cambiar su mundo.

“El Apartheid fue diseñado para privar al pueblo negro de sus grandes ideas. De cómo administrar los recursos y las tierras. Tomando estrictamente lo necesario,  sin atesorar.  El Apartheid impuso una forma de vida desconocida para los nativos africanos, obligándoles a vivir endeudados a perpetuidad. Aislados de forma permanente de la realidad. Separados, incapaces de atisbar el otro lado de la vida. Despojados de autoridad para gobernar su propia existencia.“

A pesar de la caída del Apartheid en 1994, la mayoría de los no-blancos se vio obligado a permanecer en los Townships ya que sus escasos recursos les impedía vivir en las zonas blancas. Tanto durante como después del Apartheid, crecieron asentamientos informales sin control en las laderas de los Townships. Estos asentamientos informales no son más que tristes chabolas construidas de restos de materiales de obra. Sin conexión oficial a luz, ni agua, ni alcantarillado. En estas zonas reina el caos. La pobreza extrema pasea por las calles acompañada de los sospechosos habituales: alcoholismo, drogadicción, violencia de género, analfabetismo o desesperación. El aire está impregnado del peor de los aromas, aquel que se respira cuando no hay lugar para la esperanza.

Así fue como nació Mojankgo.



Mojakgo significa calabaza de peregrino en Sotho. Con ese apodo bautizaron a Jabu sus amigos, pues su música calmaba su sed espiritual. Pero el significado de Mojankgo ha crecido más allá del apodo. Es el nombre de su estilo de música, el nombre de su grupo. Mojankgo es también una forma de vida, una filosofía  desarrollada para ayudar a la esperanza a cruzar el vacío que separa a las chabolas del resto del mundo. Una filosofía creada para inspirar a los que le rodean.

“El mensaje es el siguiente: No importa quién eres ni de donde provienes. Si agrupamos nuestros esfuerzos todos podemos alcanzar la meta. Tenemos la obligación de formar una comunidad en la que  podamos crecer juntos y arreglar nuestros problemas. Y así juntos devolver la esperanza a nuestras vidas.”

Las composiciones de Jabu son puro sonido africano. Sus letras están escritas en lenguas tribales, tanto en zulú como en xhosa o en sotho. Sus palabras son sencillas, dirigidas al corazón. Su música refleja lo que ocurre a su alrededor. Jabu aprovecha la energía espontánea que genera la creencia de que los sueños pueden transformarse en realidad. Su música actúa como catalizador de cambio en la sociedad.

“Como músico autodidacta en Sudáfrica he aprendido el valor de ser perseverante, dedicado y diligente. Estas herramientas son indispensables para dar el siguiente paso. Para subir otro escalón en la empinada escalera de la vida.”

Mojankgo  actúa en directo en Townships, pero también toca en fiestas privadas para ganarse la vida. Son tiempos económicamente difíciles para cualquier músico, especialmente en Sudáfrica, donde las tensiones raciales siguen siendo el pan de cada día. Jabu piensa que es más fácil triunfar en el extranjero. Pero es aquí donde la gente le necesita.


Jabu es parte de varias iniciativas para mejorar su comunidad a través de la música. También colabora con ONGs en Mamelodi. Ha sido invitado a dar charlas en la Universidad de Derby, en el Reino Unido, a través del programa “Bright in the Corner”. Sus charlas hablan de mejorar la autoestima, de enseñar, a través de la música, a levantarse y luchar por sus derechos, como dijo el gran Marley tiempo atrás (Get up, stand up, stand up for your rights). También ha actuado en conciertos a nivel internacional.

Jabu no mide su éxito por los CDs que vende su grupo Mojakgo. Lo mide por los cambios positivos que genera en su entorno. Mide el éxito por el legado que espera dejar algún día a su hija y las generaciones venideras: un mundo mejor para todos.


Para contactar con Mojankgo:


Jabu Masilela
Cell: +27 727166490

Facebook: Mojankgo Music






jueves, 14 de marzo de 2013

Modas y Modismos


13 de marzo de 2013

Los atelieres de los grandes diseñadores suelen marcar las tendencias de la moda a nivel mundial. Luego las multinacionales del sector crean en grandes cantidades líneas más asequibles inspiradas en las paletas de color o las líneas de las grandes casas. Por ejemplo, sabemos que el año que se lleva el verde menta, sea de Zara o de Ralph Lauren todos acabamos con algo verde menta en el armario. La tendencia de turno inunda los escaparates y no hay forma de escaparse. Aun así cada país tiene su idiosincrasia y su estilo propio al que se le aplican las mismas pautas. No me identifico con la moda Afrikáaner, de hecho me espanta, pero hasta ahora me las he apañado más o menos bien para encontrar cosas más de mi estilo gracias a Mango.

Escaparates con moda Afrikaaner

Algo tan básico como comprar ropa interior, debería ser una tarea poco complicada en cualquier país del mundo. Hoy he descubierto que no parece ser así en Sudáfrica. Después de pasarme dos horas y media peregrinando por el centro comercial, he llegado a casa frustrada, con dolor de cabeza y las manos vacías.

Por lo que he observado en las 5 tiendas a las que he ido, parece haber dos categorías de lencería femenina en Sudáfrica. La primera, modelos anti-lujuria al estilo de Bridget Jones elevados a la enésima potencia. Bragas de cuello vuelto con cinturilla a la altura de las costillas. Tejidos de nylon rasposo cosidos con hilo de pescar capaces de arrancar hasta la piel de lagarto. Los tonos, de abuela: marrón panzaburro, beis y blanco. Los adornos, lentejuelas en su mayoría. Los sujetadores parecen tener doble uso, además del normal se pueden utilizar para transportar mercancías a gran escala.  

Gama Bridget Jones- Observese color, tejidos y tamaños

A la segunda categoría, la he denominado Modelo Choni. Esta línea es fácil de identificar, el colorido brillante produce ceguera temporal si no se aparta la vista en cuestión de segundos. Algunas prendas parecen hechas de la tela de los chalecos reflectantes que llevan los bomberos. El tamaño es ínfimo, para sujetarlo con imperdibles y con suerte que no se caiga mientras vas andando. Pero el verdadero riesgo viene de los adornos: hebillas, herrajes, pedrería, espejuelos, ligueros, chapas… Vamos, como para mutilarse en un despiste. Creo que hasta Lady Gaga saldría despavorida.  

Gama Choni- Atencion!!!! no mirar demasiado, puede producir ceguera

Pensando que igual estaba en el centro comercial equivocado, he llamado a las amigas más veteranas que tengo por estos lares, a ver si me indicaban donde comprar ropa interior que no pique, ni levante ampollas en la piel. Que no cause ataques de epilepsia del fulgor al mirarla. Que ayuden mínimamente a contrarrestar los efectos de la gravedad sin cubrirte como una momia. Que no lleven armas letales camufladas de adorno. Que tape las rendijas básicas por higiene y comodidad, pero sin llegar hasta el cuello, pues menudo pollo tiene que ser ir al baño en esas condiciones. Ya ni pido que las prendas sean monas, que es mucho. Simplemente que no supongan un riesgo para la salud.

Después de varias llamadas telefónicas a amigas de diferentes nacionalidades residentes en Pretoria,  he averiguado que desafortunadamente no hay más opciones de las que he visto. Mis amigas se la compran en su país de origen y se traen alijos para que les dure todo el año. ¿Y cómo no me he enterado yo de esto antes?

Marisa con su humor habitual me ha descrito en detalle  otras categorías de su propia cosecha, hasta ahora desconocidas para mí. Estas son algunas de ellas:
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    Bragas modelo mangas de sevillana- y a ver quien tiene narices a ponerse un pantalón pitillo con tantos metros de encaje
Modelo Mangas de Sevillana, especial para pantalon pitillo
Sujetador modelo Cruzado Mágico- llevan bombín como las bicis y hay que ir a la gasolinera para saber su inflaje
Bombín y calibrador de inflaje incluidos en el precio

TTanga Tirachinas de Vicky el Vikingo- con adornos de los 5 grandes (elefante, búfalo, rinoceronte, león, leopardo) De este no tengo fotos. Ya me empezaban a mirar raro en la tienda...

Casi me salgo de la carretera del ataque de risa que me ha dado al volante mientras Marisa muy seria me seguía relatando su clasificación personal. He tenido que zanjar la conversación para llegar sana y salva a mi destino. Al llegar a casa no me ha quedado más opción que llamar desesperadamente a mi hermana, que llega el viernes a vernos y pedirle suministros urgentes por si acaso.  La idea de tener que ponerme cualquiera de los modelos que me han descrito me causa taquicardias y sudores fríos.

Me pregunto cómo se las apañan los 24.000.000 de mujeres que viven aquí. ¿Prescindirán de la ropa interior o se arriesgaran a ponerse esos engendros? ¿Habrá modistas que te los hagan por encargo? ¿O simplemente estas señoras están habituadas a sufrir? Creo que sería interesante hacer un estudio sociolgico sobre este fenómeno y encontrar la raíz de esta desgracia.

La verdad es que mirándolo por el lado positivo, quizás hoy en mis derroteros por casualidad haya encontrado la salida a la crisis económica en España. No estaría mal acercarse a la cámara de comercio de la embajada, a comentarle al director que al ser hombre no le afecta y por lo cual no se debe haber enterado, del filón que tiene que ser montar aquí un Victoria Secret, un H&M o simplemente una mercería de barrio.

Os cuento que mi intención para esta crónica era relataros nuestras últimas aventurillas en Mozambique, de donde volvimos el domingo. Pero pensé que quizás os arrancaría unas risas compartiendo con vosotros estos pequeños detalles de la vida diaria. Así que lo dejo para otra ocasión.

Tofo, provincia de Inhambane- Mozambique
Los niños siguen bien. Sofía ha cambiado de cole y ahora está feliz porque no lleva uniforme.  Lucas cada día está más gracioso y más trasto, no se le ha quitado un moratón cuando le salen tres más. Celebramos su tercer cumpleaños la semana pasada en Tofo, una playa remota de Mozambique entre cocoteros y risas. Jeff sigue igual de bien, africanizado totalmente. Ahora le ha dado por cazar. Tengo dos alfombras de cebra en camino…

Y yo, a pesar de estos pequeños percances, muy contenta con mis proyectos.  El sábado empiezo un curso de sommelier que espero acabar antes de final de año. Eso de tener un titulo de bebedora oficial de vino como que mola. Por otro lado estoy intentando sacar un proyecto adelante para colaborar con varias ONGs en una zona marginal de Pretoria. Por fin voy organizando mi vida aquí y llenando huecos. 

Y ya para despedirme os digo que como os echo mucho de menos, voy a España en julio. Moralos,madrileños, riojanos y cantabros- estais en mi ruta: Id preparando los vinos!

Desde la sabana pretoriana, besos mil.


Barbara y Ruth, nos hariais un favor enorme a las mujeres de esta parte del mundo si os vinieseis a trabajar aqui y les enseñarais lo que es moda de verdad. Porfaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

jueves, 8 de noviembre de 2012

Tokoloshe, Sangomas y Crisis



6 de noviembre de 2012

Estatua de Tokoloshe
Sawubona  chic@s, (Hola en suazilandés)

Según la mitología zulú y xhosa, el Tokoloshe es un malévola criaturilla que se puede invocar cuando se les desea mal a otros. Este enanito peludo y barrigón se vuelve invisible al chupar una piedra y se cuela en los dormitorios a causar todo tipo de estragos.  Las trastadas más frecuentes son comerle los dedos de los pies del desafortunado de turno. Pero también puede enfermar, transmitir VIH, causar embarazos no deseados, matar y hasta poseer la voluntad de una persona.

Portada del Daily Sun
Para frenar a este diablillo, se suele poner un ladrillo debajo de cada pata de la cama. O se llama al “sangoma” o curandero para expulsarle y remediar el mal causado. El Tokoloshe protagoniza a menudo las noticias del Daily Sun, un periodiquillo de dudosa fiabilidad, que le carga todo tipo de mochos. Hace unas semanas, el titular del diario anunciaba que la policía sudafricana había creado un cuerpo especializado para frenar los ataques de tan terrible ser y arrestar a quienes les invocan.

De tanto en tanto, me pregunto si el Tokoloshe se ha fugado de Sudáfrica y es el causante de que tantos de los políticos del mundo se hayan vuelto locos, desmemoriados, e irresponsables. Pues no encuentro otra solución razonable a esta crisis mundial. 

Hace poco tuve la suerte de visitar Suazilandia. 
Frontera entre Sudáfrica y Swazilandia
Aunque el nombre suene a parque de atracciones y a pesar de su diminuto tamaño, Suazilandia es un país en toda regla al que no le falta belleza ninguna. Atrapado entre Sudáfrica y Mozambique y sin salida al mar, este pequeño y curioso reino tiene bastante que ofrecer al turismo. El rey, Mswati III, es el último monarca absoluto de África.  El pobrecito se tuvo que gastar un préstamo del Banco Mundial para pagarle un palacio individual a cada una de sus 14 mujeres, ya que juntas no podían vivir. (Las 19 concubinas se fastidian y conviven con el rey). Para paliar la expansión del SIDA a Mswati se le ocurrió proclamar un decreto prohibiendo a las menores de edad practicar el sexo durante cinco años. Y al poco del decretazo, cuando salió a la luz que se había casado con una menor, el buen rey en un acto salomónico, decidió auto multarse pagando una vaca al pueblo de la joven.  Las normas son las normas para todos, claro está.

Baile tradicional suazilandés
Catarata en el Valle de Ezulwini
A pesar de que al Rey le pueda haber mordido el Tokoloshe, si andáis cerca no dejéis de visitar Suazilandia. Es chiquitito pero muy completo. Cabe destacar sus paisajes, la fábrica de cristal de Hawane, los valles  de Ezulwine y Malkerns, y eDladleni- un restaurante ecológico con deliciosa comida Suazilandesa. Y sobre todo la amabilidad de su gente. Eso si, no recomiendo conducir por la noche pues las vacas andan sueltas por todas partes y les encanta ir por la autopista. 


Lo peor es que creo que el Tokoloshe, se ha ido de gira por el mundo y también ha poseído a Zapatero, Rajoy, la Casa Real al completo, los banqueros, TODOS y cada uno de los corruptos que casi hunden nuestro país. Y nos debe haber picado a nosotros también, que nos hemos quedado de brazos cruzados mientras nos sangraban con sus corruptelas. No sé si enviar a un sangoma para una gira mundial que espante al Tokoloshe o si organizar una manifestación… En fin.


Para los que os preguntabais donde andaba estos meses, os cuento que no me ha comido un cocodrilo ni me he caído por ningún barranco. He estado dedicada casi en exclusividad, a una de mis de mis aficiones favoritas: la aventura de sobrevivir a otra mudanza. (Léase la ironía entre líneas).
Por fin he podido librarme del pesado de mi casero, sus  aberrantes estatuas que invadían mi hogar y me daban sustos tremebundos cuando vagaba por los pasillos de noche. Todo por el módico precio de empaquetarme yo solita 200 cajas y renunciar a internet y teléfono, otra vez,  por tan solo dos meses.

Conversación verídica con el técnico del Telkom que vino a mi casa:

Lupita: Oiga, que ya tengo router.  Que yo lo que necesito es que me de de alta la línea.
Técnico: Ese router no funciona. Voy a enchufar este y a encenderle y apagarle.

Media hora después de encender y apagar el router, el ordenador y demás…

Lupita: Oiga, que por mucho que lo encienda y lo apague, el problema es que no tengo línea. Es como si intenta encender una bombilla sin electricidad.
Técnico: Ah… ya entiendo. ¡Su problema es que no tiene electricidad!
Lupita: ¿Está usted de coña o es tonto perdido? !Si tiene su ordenador y el router conectado a mi red eléctrica!
Técnico: Ah… ya entiendo. Entonces me llevo el router, para cambiarle la bombilla y le traigo uno nuevo.
Lupita: ¡Que me de de alta la línea de una puñetera vez! (Ristra de insultos en suazilandes)

Seis semanas y tres routeres nuevos más tarde, por fin me dieron de alta la línea.

Cabo de Buena Esperanza
Entre empaquetar y desempaquetar, nos las hemos apañado para hacer un par de escapadas cortas.  En agosto hicimos un recorrido precioso. Bajando desde Ciudad del Cabo al Cabo de Buena Esperanza, sin perdernos la colonia de pingüinos de Simontown. De ahí recorrimos la bahía de Hermanus por una carretera costal de playas de prístina arena blanca adornadas por cientos de esas maravillosas flores que son las calas silvestres.
 Pasamos dos días en el pueblito de Hermanus. Lugar del que se dice que se avistan más ballenas francas de todo el mundo. La experiencia, indescriptible. El barco estaba rodeado de cientos de delfines juguetones, gaviotas, cormoranes. Todos revoloteando entre los destellos que producía el espejo que era el mar ese día. Y avistamos doce ballenas. Doce. Que nos deleitaron con un espectáculo impresionante. 


Ballenas francas, Bahía de Hermanus

Delfines, Bahía de Hermanus

De Hermanus marchamos a Stellenbosh, la zona vinícola más conocida de Sudáfrica. Para llegar a Stellenbosh desde Hermanus se atraviesa un precioso puerto de montaña desde el que a la izquierda solo se ve el vacio grisáceo de las nubes cubriendo el valle con sus perfectas filas de vides. Espectacular.
Nos fuimos de cata de vinos. El vino excelente. Las bodegas preciosas. Menos mal que nos cogimos un taxi…
Bodegas en Stellenbosh

En la siguiente escapada nos fuimos a Drakensberg, una cordillera montañosa con unos paisajes impresionantes. Vimos pinturas rupestres de  entre 30 y 40 mil  años de antigüedad, restos de asentamientos bosquimanos de más o menos la misma época, paisajes espectaculares y montones de cavernas. 


Drakensberg, zona de Mpumalanga

África no suele dejar a nadie indiferente. Para bien o para mal, se mete bajo la piel y ahí se queda. Sensual, melosa, salvaje, hermosa, cruel, primitiva y sofisticada todo a la vez. 

Y por ultimo os cuento que ha llegado la primavera. Las flores de las jacarandas han vuelto a explotar coloreando Pretoria y echando los vestigios de tristeza que quedaban del invierno.  Entre esta maravilla purpura y la compañía de mi madre y muchos buenos amigos, mi Sofía ha hecho su Primera Comunión.




Termino esta crónica dedicándosela al bueno de Mario, marino mercante de profesión, que paró un carguero de esos enormes para salvar a nueve emigrantes cuya patera había se había hundido frente a las costas españolas.  

Desde la sabana pretoriana, sala khale. (Cuidaos en suazilandés)

A ver si me escribis alguno. So vagos. Os echo de menos. 

martes, 17 de julio de 2012

Crónicas Pretorianas: Gastronomía e Improperios

23 de junio de 2012
Parte de conocer un país a fondo incluye descubrir su gastronomía. La cocina tradicional sudafricana, también apodada arcoíris, tiene influencias de todos  aquellos que la han poblado. Suele dividirse en tres variedades principales de cocina. La autóctona (indigenous  cuisine), la colonial (settler) y la del Cabo (Cape cuisine)

Pap y Chakalaka
 El Pap, un puré espeso de harina de maíz o mijo, es la base de la alimentación en general en todo el  África Subsahariana. En Sudáfrica en particular se acompaña de Chakalaka (salsa muy especiada con tomate, de cebolla guindilla) y cualquier tipo proteína. La Chakalaka la crearon los obreros (negros y blancos) forzados por una razón u otra a trabajar en las minas de diamantes de Johannesburgo. Una salsa fácil de hacer y mantener en un caldero todo el día, en la que mojar el Pap (su pan) o cualquier tipo de proteína.
 
Ilustracion Guerra Boer-Zulú
Los colonos flamencos y hugonotes, que más tarde se convirtieron en Voortrekkers (algo así como granjeros nómadas) desarrollaron un sistema de secar y especiar la carne para conservarla durante  la época llamada “The Great Treck”. En esta etapa, descrita simplísimamente, los Boers (granjeros) guiados por Dios, empezaron un largo peregrinaje y huyeron en carromatos de la zona del Cabo dominada por los ingleses. Y allí que se van a buscar la tierra  prometida. Estuvieron dando vueltas durante unos 20 años buscando un lugar dónde formar una nación propia, libre de tribus autóctonas o súbditos de Su Majestad. Vamos, como buscar en Extremadura un cacho  sin extremeños (sí, cacho, no trozo, que es Extremadura). En fin, tremenda idea... Después dar mil vueltas y tener tropecientos encontronazos tanto con zulús principalmente, cómo con ingleses, llegaron a formar dos repúblicas independientes que no les duraron mucho.


Biltong
A estas carnes secas, untilizadas durante "The Great Treck" les llama Biltong, y son similares al tasajo extremeño pero hecho con todo tipo de bicho: vaca, kudu, waterbuck,  impala, etc.  A mi parecer, está riquísimo. Como dice el refrán: “A falta de Ibéricos, bueno es Biltong”. Son también típicas de la cocina colonial las salchichas frescas, conocidas como Boerewors (léase bor-uors) hechas tanto de animales de granja como silvestres. Portugueses e ingleses también pusieron su granito de arena a la cocina colonial pero sobre ellas ya comentaré otro día.
Los esclavos traídos por la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales desde Malasia, Bengala y Java aportaron mil variedades de curry. De ahí recetas como el Bobotie, que es una especie de lasaña agridulce o el llamado Cape Malay curry. Y a todo tipo de cocina se le puede echar el Peri Peri (o Piri Piri) que es una salsa picante no, picantíiiiisima.
Lo que más me gusta de la cocina sudafricana no son las recetas en sí, sino la musicalidad de las palabras. Si se pronuncian los nombres de los platos típicos entrecruzando las mandíbulas como los camellos, con voz cazallera y tono grave, todos los nombres suenan a improperios.
La Chakalaka deja de ser una salsa picante de cebolla y pimientos y se transforma en grosería de albañil a tía buena:
¡Chakalakaaaaaaaaaaaaaa mozaaaaaaaa! ó ¡Uhhhhh! ¡Chakalaaaaka!
Se podría decir también:
“ Te doy un bilgtonazo que te dejo bizco”.
“¡Pero estás Peri-Peri  o que te pasa?!”
“¡Eres un Boerewors de la peor calaña”
¡Voy a coger un Potjiekos y te voy a dar un Bobotie que te vas a enterar!”
Así que cada vez que voy a un restaurante, me paso media hora riéndome sola mientras leo el menú para frustración de mi pobre marido y los camareros.  Cuando me enfado chakalaqueo,  que me suena como más chulo.
Por lo demás, ya ha llegado oficialmente el invierno y aunque de día no hace mucho frio al estar a tanta altitud los cambios de temperatura son tremendos. Las casas son incalentables por motivos más allá de mi comprensión y acabas con abrigo dentro y en mangas de camisa fuera al solecito.

En agosto nos vamos una semanita a la zona de Ciudad del Cabo (Cape Province). Unos días a Hermanus  a disfrutar con los niños el mayor paso de ballenas francas del mundo y otro par de días a Stellenbosch, la region vinícola más popular en Sudáfrica. Ya os contaré que se siente tan cerquita del Polo Sur en pleno invierno. Estoy deseando ver la cara de los niños cuando vean tan de cerca las ballenas.  (Esperemos que mis 16 kilos de amor no se intente comer a alguna...)

Por cierto, según las estadísticas del blog, este mes me han leído 37 veces en Rusia. Lo que me ha sorprendido bastante. !A ver, esos rusos que se identifiquen  :-) ! No tengo ni idea de como os habéis enterado de mis crónicas por esos lares. Echad un comentario, majetes. !Que me pica la curiosidad!.
Desde la sabana pretoriana y tiesa de frio, besos mil.
PD.: Si alguien está interesado en la historia de Sudáfrica desde sus comienzos hasta la época actual recomiendo “Un Arcoíris en la Noche” de Dominique LaPierre. Nada pesado y escrito desde una buena perspectiva.
También he leído recientemente un libro majísimo sobre las experiencias de un periodista en un viaje por cuatro países africanos que describe de forma muy divertida la situación actual por este continente. Se llama “Asante, Africa” y su autor es Témoris Grecko.
Para más información:

Links a un artículo sobre Hermanus y las ballenas en español, y a dos sobre la Cocina Arcoíris:

http://www.hola.com/viajes/2009102610975/ballenas/avistamiento/surafrica/